5 pasos para superar los atracones de comida

En numerosas ocasiones frente a este trastorno alimentario se cuestiona la fuerza de voluntad del que lo sufre. Se piensa que todo se podría solucionar aplicando un poco de esfuerzo y ganas. Pero no es así, la necesidad imperiosa por comer no siempre se puede controlar. Comer alivia en un primer momento, pero el sentimiento de haber actuado mal genera mayor ansiedad surgiendo la necesidad de liberar este malestar, ésto es, volver a comer.

Se come sin ganas, a escondidas, rápido, muy rápido, para que nadie te vea. Se come maldiciendo cada bocado y a veces llorando, pero se come hasta el dolor y las náuseas. La fuerza de voluntad, los pensamientos y las emociones están secuestradas por este otro yo que no soy YO.

Liberarnos de esa otra personalidad destructiva es tarea compleja y difícil pero no imposible.

Para ello podemos seguir estos sencillos pasos:

1.  Un primer paso sería identificarla, es decir, tener conciencia de las consecuencias de mantener este estilo de vida. Coge papel y lápiz, y enumera cada una de ellas, sin enjuiciarlas, sin recriminarte. Hazlo como si fueras un simple observador de todo lo que está pasando en tu interior. Después, plantéate las ventajas de alejarte de este modo de vida, responde a preguntas tipo: ¿qué cambiará en mi vida?, ¿haré cosas distintas?, ¿me sentiré mejor?

2. Un segundo paso será establecer una adecuada rutina alimenticia. Para ello, hay que planificar tanto el horario como lo que vas a comer en cada momento del día. Intenta que entre ingesta e ingesta no transcurra mucho más de dos o tres horas. Es importante anotar los momentos más complicados, es decir, el momento del día en el que te cuesta mantener el menú preestablecido. Recuerda que tienes prohibido saltarte una comida.

3. Confecciona una lista de tareas que te distraigan (como por ejemplo: hacer ejercicio, llamar a un amigo, pasear, darte una ducha, organizar fotos, ), te ayudará a liberar parte de la ansiedad asociada a esos instantes donde luchas por no sucumbir a la urgencia de comer de forma desordenada.

4. Otro importante paso será revisar lo que te provoca ansiedad, y por lo tanto, te pondrá trabas a la hora de lograr tus objetivos. Busca alternativas para afrontar tus problemas, las tareas que te generan fastidio, los bloqueos ante situaciones de angustia, pero sobre todo, pon mucha atención en la forma que tienes de interpretar tu día a día.

5. Por último, distinguir una caída de una recaída. El día que cometes un error, es sólo eso, un pequeño tropiezo en tu camino. El verdadero problema aparece el día dos o tres, pues vuelve a presentarse la olvidada necesidad de comer de manera compulsiva, y aquí sí te encuentras ante la antesala de una recaída. Si esto ocurre, debes prestar extrema atención a tu alimentación y horarios, ahora no te puedes permitir ninguna licencia.

Tu pensamiento tiene que estar centrado en todo lo que estás consiguiendo, no tienes por que retroceder lo andado por un simple error. Recuerda cómo te sientes ahora y cómo te sentías cuando perdías el control.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *