Un día frente al estrés

El estrés es una respuesta fisiológica de nuestro organismo ante ciertas situaciones donde se nos exige un rendimiento muy superior al normal. En episodios cotidianos, el estrés suele ser positivo y adaptativo, sin embargo, cuando se prolonga o se intensifica en el tiempo, el estrés puede provocar diversos trastornos físicos y psicológicos.

Un día haciéndole frente al estrés:

Empieza con calma para expresarte con serenidad. Comienza la mañana dedicándote unos minutos para ti. Desayuna con tranquilidad y disfruta de estos primeros instantes del día. Visualízate en situaciones placenteras, sigue el ritmo de tu respiración o simplemente escucha tu música favorita.

Organiza tu tiempo y reconoce lo que te inquieta. Toma tu libreta de notas y ordena tus quehaceres de hoy. Se consciente de aquellas tareas que presentan una excesiva carga física, emocional o que sientes no poder controlar. Reflexiona sobre las situaciones que te molestan, te angustian, evitas o te asustan, ya que probablemente estas sean las que estén contribuyendo en mayor medida a incrementar tu estrés.

Analiza y asume la realidad. Precisa las causas de tu estrés y comprométete a modificar lo que sí puedes cambiar o simplemente atrévete a decir “NO”. Recurre al dialogo, habla acerca de lo que te preocupa o sientes con un familiar, un amigo o un profesional de confianza. Esto no sólo te ayudará a diluir parte de la carga emocional negativa que sufres, sino que además te puede permitir reconsiderar el problema desde un punto de vista diferente.

Aprende a relativizar y manejar las situaciones de conflicto. Prepárate de la mejor manera posible para dar una respuesta adecuada a tu situación de estrés. Pon especial atención a lo que estas situaciones te hacen sentir, reconoce estas emociones como señales de alerta y empieza a actuar en base a lo que has decidido, aprendido o deseas expresar.

Haz especial hincapié en proteger los elementos fundamentales de tu bienestar. Mantener una alimentación equilibrada, vigilar la calidad del sueño, cuidar las relaciones sociales y, como no, practicar ejercicio de forma regular son fortalezas primordiales del ser humano. Cómo te encuentres físicamente va a jugar un papel determinante a la hora de afrontar con éxito los momentos difíciles.

Vigila tus pensamientos. No permitas que tu mente sea tu peor enemigo. Instrúyela para habituarla a proporcionarte palabras de ánimo y fuerza. Quién mejor que tú mismo para saber sobre tus sentimientos y necesidades. Diviértete, prémiate, quiérete y respétate hasta convertirte en tu mejor aliado.

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